Problemas por los tapones de cerumen

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Los problemas dolorosos de los oídos son asuntos de todos los días en los consultorios otorrinolaringológicos (oídos, nariz y garganta).

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Obedecen a múltiples circunstancias, pero uno de los más comunes son los tapones de cerumen.

Si bien el cerumen (cerilla) es una secreción de las glándulas (ceruminosas) de la piel del conducto auditivo externo y tiene efecto protector, el exceso de éste puede formar un tapón ceruminoso.

Por lo general, la sensación de oído tapado es que hace que el paciente acuda al médico especialista; más, si han transcurrido algunos días y por la retención de agua, pudiera, coexistir humedad, infestación de hongos, bacterias o una infección real que genera inflamación y dolor.

Lo importante es no tratar de sacarlo y mucho menos con aplicadores (palillos con extremos de algodón), bajo la posibilidad de lastimar el conducto o inclusive, la membrana timpánica. Evitemos esto; acudamos al especialista en otorrinolaringología.

Tapones de cera: prevención y tratamiento

La producción normal de cera es saludable y beneficiosa para los oídos. Sin embargo, una producción excesiva o un cuidado y limpieza inadecuados pueden obstruir el oído provocando una pérdida auditiva temporal.

 ¿Qué es el cerumen?

Se trata del producto de secreción de las glándulas localizadas en el conducto auditivo externo. En condiciones normales, esta secreción es pastosa, más o menos viscosa en función de la cantidad de agua que tenga en su interior. Es por ello que, en gente mayor, suele ser más seca; tanto por la menor cantidad de agua, como porque en estos casos suele ir mezclada con cierta descamación de células muertas de la superficie del conducto.

¿Cuál es su función?

Básicamente, protectora. Sirve de recubrimiento de las células expuestas al exterior a nivel del conducto. Evita la entrada de gérmenes.

¿Qué síntomas da la presencia de un tapón de cerumen?

Se considera la causa de sordera de aparición brusca más frecuente. Hemos de pensar que la cera no ocluye completamente el conducto. Y es tras la ducha, con la entrada de agua al conducto auditivo externo, que se tapona completamente el paso de aire a ese nivel, provocando la aparición de una sordera brusca.

Otros síntomas a que puede dar lugar son los acúfenos, cierto dolor, vértigos o tos. En todos estos casos, estaríamos hablando de un tapón de cerumen en contacto con el tímpano.

¿Cómo prepararnos para la extracción?

Cuando acudimos a la consulta de nuestro médico, y éste observa la presencia de un tapón, nos citará con enfermería para poderlo extraer. Deberíamos, no obstante, favorecer esa extracción, reblandeciendo previamente dicho tapón.

Para ello, podemos utilizar diversos productos:

  • Agua oxigenada diluida con agua normal al 50%.
  • Aceite de oliva
  • Bicarbonato sódico
  • Algún producto destinado a tal efecto de entre los que venden en la farmacia.

Cualquiera de estas soluciones puede aplicarse 2-4 veces al día, durante 5-7 días. Con ello conseguimos hacer más fluido el tapón. Y cuando acudamos a la consulta de enfermería, para la extracción, ésta será mucho más sencilla y efectiva.

¿Cuándo se pueden extraer los tapones en el ambulatorio, y cuándo no?

Los tapones sólo deberían extraerse si ocluyen completamente el conducto auditivo externo. Hemos de pensar que es un conducto de paso del sonido hacia el tímpano. Sólo si este paso está impedido completamente tiene sentido la realización de esta técnica.

Lo mismo se puede aplicar a la presencia de cuerpos extraños (insectos, restos de mina de lapicero…).

No debe ser extraído un tapón cuando el conducto auditivo esté infectado (presencia de otitis externa), o el tímpano perforado (por la posibilidad de paso de líquido al oído medio, con el consiguiente riesgo de lesión de los huesecillos de dicha cavidad, léase martillo, yunque y estribo). En estos casos, el paciente debería ser derivado a un servicio especializado (otorrinolaringólogo de referencia), donde disponen de instrumentos adecuados para la extracción de los tapones en estas situaciones.

¿Cómo se extraen los tapones de cerumen?

Pues la técnica no puede ser más sencilla: Mediante la utilización de una jeringa de gran tamaño (20 ó 50 ml; mejor ésta segunda). El líquido que se introduce en el conducto suele ser agua del grifo. Conviene indicar, eso sí, que esta agua ha de estar a una temperatura similar a la del cuerpo (unos 37ºC). Si, por el contrario, se introduce en el pabellón auditivo agua fría, el paciente tiene asegurada una crisis de vértigo intensa. Es, por tanto, una medida a no olvidar.

Es la presión que ejerce este líquido al entrar en la cavidad la que hace que el tapón se desplace y salga de la misma. Para ello, es evidente, el líquido ha de ser “lanzado” con cierta inclinación que permita superar el tapón, llegar al fondo de la cavidad y, en su retorno, empujar la cera hacia el exterior.

Medidas preventivas para la aparición de tapones

Fundamentalmente, dos:

  • No hurgar con bastoncillos en la cavidad ótica. Hemos de pensar que se trata de un fondo de saco; por lo que, lo único que conseguimos es enviar el cerumen hacia el interior de la cavidad, aumentando la posibilidad de generar un tapón.
  • No orientar la alcachofa de la ducha hacia los oídos. Evitar, a ser posible, también la entrada de jabón en el conducto auditivo externo.

No está justificado el uso de reblandecedores (aceite de oliva, agua oxigenada rebajada) como medida preventiva a la aparición de los tapones. Hemos de pensar que estas medidas resecan la superficie de las células del conducto auditivo externo; eliminan el cerumen, pero también su capacidad protectora y antibacteriana.

Fuente:http://salud.doctissimo.es

 

 

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